miércoles, 1 de diciembre de 2010

[lecturayformacion] NOSDIGITAL: DESALOJOS EN LA CIUDAD/CONFLICTO EN EL COLÓN/EL RÓLEX DEL CHE/SEGOVIA, EL HOMBRE QUE ECHÓ A BIELSA

 


INQUILINATOS EN LA MIRA
NUEVO NÚMERO DE
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Se escucha una voz por altoparlantes frente a la Jefatura de Gobierno porteña, furiosa, denunciante. No son los estudiantes, docentes, médicos que gritan no a las subejecuciones de presupuesto, ni son manifestantes en contra de algún nuevo ministro macrista nefasto. Tampoco son protestas por derrumbes de edificios o por las escuchas ilegales o por la mafia de la Policía Metropolitana. Es la radio abierta de protesta de los inquilinos desalojados en el marco de otra modalidad dentro de las políticas del Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri para estigmatizar la pobreza. Según la Coordinadora de Inquilinos de Buenos Aires (CIBA) son más de 80mil las personas echadas de sus hogares alquilados desde que comenzó la gestión PRO en 2007, y aumenta a razón de entre 3mil y 5mil por año.

 
Además:
 
- LESIONADOS POR ÑOQUIS
El Colón es un símbolo de la superficialidad. Desde que se clausuró, se le dio más importancia a la fachada que a otra cosa. A seis meses de su "épica" reinauguración por  el  Bicentenario, los conflictos estallaron. Los trabajadores se quejan de precariedad laboral, desinterés por lo artístico. A los bailarines los lesionaron con un piso inadecuado. Macri y compañía continúan con su discurso: "Son todos vagos".
 
- EL RÓLEX DEL CHE

En búsqueda de un perfil diferente de este icono de la humanidad, adentramos a conocer qué reloj usaba y sus razones. Abandonemos los efectos de los pensamientos a priorísticos que signan al hecho como un fiel símbolo del capitalismo.  El reloj del Che era un Rolex, ¿y qué con eso?

 
EL HOMBRE QUE ECHÓ A BIELSA
Segovia es el nuevo presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Chilena. Su llegada hizo que Bielsa renunciara a su cargo. Potencializando la privatización de la pelota, este empresario tiene un enorme curriculum en el mundo de los negocios.
 
- EL JAZZ ES DESARMAR Y REARMAR
Roxana Amed y Adrián Iaies explican lo que es el jazz: descomponer una canción y mantener el núcleo para jugar con el público a descubrir clásicos vistos desde una nueva perspectiva. Además, rechazan la vuelta del vinilo ante la muerte del CD.

 
Y MÁS...
 
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UNA REVISTA DE CULTURAS JUSTAS


Compañeros periodistas: Quienes hacemos NOSDIGITAL somos jóvenes convencidos de que el periodismo no se ha convertido en una escuela laboral generadora de desocupados. Quienes construimos NOSDIGITAL creemos en las búsquedas a pesar del todo y en la convicciones como medio de vida. Quienes realizamos NOSDIGITAL decidimos que la lucha periodística no se da sólo en el campo periodístico, sino en el campo comunicacional e industrial que lo contiene. Quienes armamos NOSDIGITAL existimos a partir de nuestros esfuerzos y de la difusión de este espacio como lugar desde donde respirar con la cabeza bajo el agua y nunca hundirnos. Pedimos e invitamos que ayuden a comunicar esta revista por donde puedan.



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martes, 30 de noviembre de 2010

[lecturayformacion] nota sobre lo que paso en Formosa.

 

les paso un informe publicado en el diario rumbo sur sobre lo que paso en formosa.
interesante porque muestra un poco el rol del INAI y lo que es la representacion indigena frente al estado nacional o dentro de instituciones estatales.
uno de los firmantes, Gabino Sambrano del pueblo kolla, nos conto en una charla que hicimos en san pedro con un centro cultural, el poco espacio y las limitaciones a la hora de trabajar sobre las demandas indigenas en el propio instituto nacional de asuntos indigenas, donde la mayor parte de quienes trabajan ahi no fueron elegidos por las comunidades, y que para ellos es una lucha permanente alcanzar demandas o hacerlas escuchar.
les dejo el link. saludos.
 

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lunes, 29 de noviembre de 2010

[lecturayformacion] [Pagina12WEB] Noticia enviada por Antonio

 

El país  |  Lunes, 29 de noviembre de 2010
Entrevista con Roberto Follari sobre los nuevos populismos latinoamericanos

"La democracia liberal es poco democrática"

El autor de La alternativa neopopulista considera que los actuales regímenes populistas son más inclusivos que las democracias liberales, que serían "la fachada gestional de las políticas del capital".

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Por Javier Lorca

"La democracia neopopulista es incluyente de la plebe, de los de abajo", mientras que, en tiempos de globalización, la democracia liberal tiende a conformar "la fachada gestional de las políticas del gran capital internacional", sostiene Roberto Follari, pensando en el presente latinoamericano. Doctor en Filosofía y profesor de la Universidad Nacional de Cuyo, Follari desarrolla estas ideas en su libro La alternativa neopopulista (Homo Sapiens), sobre el que dialogó con Página/12.

–¿Por qué habla de neopopulismos en América latina? ¿Qué diferencia a los actuales regímenes de los populismos previos?

–Los diferencia la situación del capitalismo a nivel internacional: hoy no estamos ante la posibilidad fuerte de constitución de burguesías nacionales en Latinoamérica ni ante una clase obrera tan organizada como la que el primer peronismo cohesionó en Argentina. El neoliberalismo dejó enormes espacios sociales de desocupación y marginalidad, que el neopopulismo recupera como base social propia. También dejó crisis institucionales cuasi terminales del sistema político –la guerra del agua en Bolivia, la caída de Mahuad tras la toma de Quito en Ecuador, el Caracazo en Venezuela, el 2001 en Argentina–, y de ahí se salió gracias al peso del poder político que ejerce el neopopulismo. Estas diferencias redundaron, también, en una mayor radicalización de los neopopulismos actuales hacia la izquierda, respecto de sus predecesores. Por ejemplo, en políticas como la defensa de los derechos humanos, o la asunción del capitalismo hegemónico como el único gran adversario a enfrentar, en vez de la añeja "tercera posición" también antisoviética.

–¿Por qué considera que estas experiencias "neopopulistas" son más democráticas que las democracias parlamentarias o las democracias liberales?

–La democracia neopopulista es incluyente de "la plebe", de los de abajo, de los marginados del sistema institucional liberal, un sistema que para considerar a alguien como "ciudadano" necesita asignarle competencias de escritura y formalidades ilustradas que los sectores pauperizados de Latinoamérica no tienen. La llamada democracia liberal tiene poco de democrática en tiempos de globalización. Es simplemente la fachada gestional de las políticas del gran capital internacional. Al no concentrar poder político y sostenerse en un pluralismo chirle y formalista, simplemente se somete a los poderes dominantes y convierte a la política en esclava de los poderes fácticos. Entonces no extraña que, en gran parte, los republicanos sean –como se ve claramente en Argentina, Ecuador o Venezuela– los mismos que apoyaron golpes de Estado en nombre del orden, los que mantienen las mismas políticas económicas privatistas que aplicaron esas dictaduras y los que hacen una política exterior antirregional, genuflexa y dependiente del poder imperial, sobre todo del estadounidense.

–Si una de las características de los populismos en general es la interpelación o relación directa del líder con el pueblo, ¿cómo incide esto en sociedades de masas, profundamente atravesadas por los medios de comunicación? ¿Tiene esta característica algo que ver con las tensiones entre gobiernos y grupos mediáticos?

–El mundo mediático, principalmente el televisivo, convierte un acontecimiento en agenda absoluta; es decir, al salir en todas las emisoras a la vez, hay hechos que alcanzan una magnitud de presencia pública impensable en tiempos anteriores. De cualquier modo, el líder populista no se hace en la TV, basta ver el caso de Néstor Kirchner, muy renuente a la televisión. El cara a cara del líder con el pueblo es en la calle, en la plaza, es físico y está ganado por la presencia de lo simbólico y lo carismático, contra los estilos de la política liberal, que carece de contenidos motivacionales y emocionales importantes. Por supuesto que la presencia de los pobres, los desclasados, los desheredados, los "cabecita negra" en la calle, molesta a las conciencias ilustradas y a las clases altas y parte de las clases medias. Por eso su reacción, acicateada desde los intereses que son tocados por la política neopopulista, porque ésta no se limita a administrar, produce poder y logra redistribución social de bienes y servicios, a la vez que mejoras democráticas impensables para muchos republicanos, como la ley de medios en Argentina o los derechos establecidos en las Constituyentes de Ecuador o Bolivia.

–¿Cuáles son las particularidades, desde su perspectiva, del caso argentino?

–Siempre digo que los argentinos que dicen estar con Chávez y Evo pero contra los Kirchner lo dicen porque no toleran las impurezas de cualquier realidad política. Conozco bien Ecuador y también Venezuela y estoy seguro de que si vivieran allá estas personas serían kirchneristas y antichavistas. Porque más allá de las diferencias retóricas –"socialismo del siglo XXI", de lo cual no se habla acá–, el parecido de los modelos es enorme. Incluso en las falencias y limitaciones que tienen estos procesos. No en vano los presidentes han sido muy cercanos entre sí, y nadie puede creer que estas afinidades se basan en desinformación. De cualquier modo, si en algún momento parecía claro que Correa o Chávez tenían mucha más radicalidad que los Kirchner, hoy eso es muy discutible –la ley de medios argentina es mucho más pluralista y descentralizadora del poder mediático que la propuesta ecuatoriana–. Eso sí, Argentina no ha querido o no ha podido establecer una Constituyente, tiene una política exterior menos frontal en sus diferencias con Estados Unidos, y en el armazón de su fuerza propia tiene el problema de que el peronismo resulta central y, ciertamente, no todo el peronismo es kirchnerista.

–Teniendo en cuenta la centralidad del líder para los regímenes populistas, ¿cómo puede influir en la configuración de identidades y en el escenario político el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner?

–Con la muerte de Néstor Kirchner ha nacido la posibilidad de un mito. Habrá que ver en cuánto es capaz de resimbolizarse su figura hacia futuras contiendas populares. Esto hace indiscutible la figura de Cristina como la continuadora del modelo, pues ya eran una dupla en cuanto al proyecto abrazado por los dos, y nadie fue más cercano a Néstor que ella. Hay que ver cómo establece Cristina la conducción política –allí son necesarios adláteres bajo su mandato–, porque hasta ahora ella era la estadista y él el armador político. Ahora ambas cosas recaen en la Presidenta y se verá cómo las asume. Los primeros pasos han sido muy auspiciosos.

–¿Cómo analiza la particular relación entre estos "neopopulismos" y el campo intelectual?

–La mayoría de los intelectuales son platónicos. Prefieren la coherencia interna en la comodidad subjetiva de su propia ideología, que las contradicciones y dificultades de abrazar realidades políticas, con sus espinas y sus asperezas e imperfecciones. Por tanto, para muchos intelectuales la mejor política es aquella de la que se habla, pero nunca se hace. Y se habla sin saber, porque la política jamás es una extensión directa ni de las propias intenciones ni de las nociones teóricas. Por eso, y por ser "ilustrados", muchos intelectuales detestan al populismo, como extensión de su habitus de clase –alta o media–, para la cual los de abajo encarnan la grosería, la vulgaridad, la renuncia al pensamiento y a los libros, así como a la elegancia de los esquemas puros. Por suerte, siempre han existido excepciones, y desde los Jauretche o los William Cooke en Argentina a los Lander o Lanz en Venezuela, hay quienes se sustraen a estos modelos de abdicación frente a la realidad. Y hoy Carta Abierta es un ejemplo valioso en la Argentina de cómo poner el pensamiento al servicio de las políticas populares.

–¿No cree que la polarización política está debilitando el pensamiento crítico?

–De ninguna manera. El espíritu se templa en el conflicto, los tiempos de vaguedad política o de facilidad en oponerse a todo no son de crecimiento, sino de un forzado consenso. Ahora se pone a prueba quién es el que se juega en la calle, quién se banca el paseo por el desierto que fue durante años ser kirchnerista, quién prefiere una ruptura con el que piensa diferente a una connivencia para ganar el viaje a un congreso académico. El espíritu crítico debe mostrarse capaz de jugarse por la positiva cuando corresponde, no debiera avergonzarse de ser oficialista ante las modas oposicionistas y antipolíticas dominantes en el mundo académico. Por supuesto que ese oficialismo deberá ser filoso en la crítica a la derecha, pero también hacia los errores del propio bando. Pero éstos no deberán ventilarse en Clarín o en La Nación, ciertamente, que ya bastante corren el bastón en su propio favor.

–¿Hay una relación necesaria entre el surgimiento de estos "neopopulismos", cada uno con sus especificidades, y el hecho de que se haya profundizado la integración regional? ¿O se trata sólo de una coincidencia política coyuntural?

–Por cierto que hay relación, esta integración no es casual. Es cierto que el caso de Brasil es ambiguo, pues tiene pocas características populistas y tiene más bien rasgos liberales. Pero como potencia geopolítica regional, para Brasil su liderazgo es importante, y para eso requiere de procesos de integración. También son decisivos para Venezuela desde su perspectiva bolivariana, y para Argentina, en su intención de formar un bloque autónomo frente a las grandes potencias. El gran resultado de todo esto es la vigencia de la Unasur, cuyo valor para enfrentar intentos de golpes de Estado derechistas en la región se ha demostrado extraordinario.

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[lecturayformacion] Noticia Recomendada.

 

antonio , le envía esta nota publicada en lapoliticaonline.com
antonio escribió { }
 
  Noticia Recomendada »  
   
28-11-2010 | 12:50  
  "También hay oposición en la televisión y los diarios, pero nadie los votó"  
  De visita por Buenos Aires, el politólogo italiano Leonardo Morlino, dialogó con LPO. Dijo que es una tontería “embolsar todo como populismo si ver los matices” y advirtió que “existe oposición en distintas instituciones: diarios, canales de televisión, corporaciones” que conforman “el personal no elegido de la democracia, que no se somete a elecciones”. Su rechazo a la aplicación del sistema parlamentario en la Argentina.  
 
 
  Texto completo:
http://lapoliticaonline.com/noticias/val/69608/"tambien-hay-oposicion-en-la-television-y-los-diarios-pero-nadie-los-voto.html
 
 
   
 
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lunes, 22 de noviembre de 2010

[lecturayformacion] Retrato del matón por H. Gonzalez

 

se me habia pasado por alto esta nota, tampoco me llego de otros cumpas, quizas la hayan leido, me parecio muy interesante.
esta historia que va fabricando nuestros propios verdugos, materializada en las muertes de luchadores populares, visibles e invisibles. creo que horacio no da cuenta concretamente de ese sindicalismo mafioso, patotero, y en ultima instancia asesino, pero llama a la relfexion, y sabe que detras del arma que suena hay años, hay historia fabricando verdugos. el maton que dispara es el poder que lo construye.
 



 

Retrato del matón


Imagen: Pablo Piovano

Por Horacio González *

Y apunta, y tira. No sabe lo que hace. Mata a un hombre. Pero sabe lo que hace. ¿No precisa trabajo acaso? Ha peregrinado por el sindicato, los talleres del ferrocarril. No lo valoran bien. ¿No se dan cuenta lo que él vale? Ya van a cambiar de idea. No es como los demás, simples peones de la apretada, patovicas que no asustan a nadie, empleaduchos que hacen a desgano lo suyo, marionetas de una pesada que no pasa de la manopla y el tiro al aire. Patoteros de ocasión. El no. Tiene pretensiones, cuida su rostro para que se parezca a los rostros de la época. Si es barba candado, todo bien. Si es una dúctil vellosidad debajo del labio inferior, todo bien. Si es una camisita con tres botones desprendidos, un arito incluso, todo bien.
Y apunta, y tira. Un segundo o un primer oficio de un hombre –no leyó a Borges ni a Sartre– puede ser el de matar a otro hombre. Pero él tiene más oficios. Puede desarmar y armar una heladera con los ojos cerrados. Como técnico, diría que ése es su primer oficio. Puede desarmar y armar una 22, una 38; es su segundo oficio. A veces su primer oficio. ¿Por qué hacer distingos? Siempre con los ojos cerrados. ¡Que un hombre como él quede desocupado! Si se descuidase, hasta podría convertirse en un tercerizado. Conoce a varios que no tienen ambiciones, no saben lo que es aspirar siempre a lo mejor, a lo más fetén fetén. Es graciosa esa palabra, es antigua, él la dice en broma, pero se sabe que es para señalar las apetencias y, al mismo tiempo, atajarse por si no se cumplen enseguida. Fetén. No queda bien el papel de ser un desgraciado de la suerte. Por eso queremos lo mejor, pero nos tomamos un poco en broma. Tenemos calle, mundo, tablón, no encorvamos el lomo al costado de las vías, como esos tercerizados. Su nombre lo dice todo; no son de primera, ni siquiera de segunda. Me saco fotografías a troche y moche. Cualquier día de éstos me pongo un Facebook. Total, con la promiscuidad que hay en el mundo, sólo un vago o un desinformado no trabaja para convertirse en fotogénico. ¿No saben lo que es eso? El genio de la imagen, lo que te da luz, aunque sea momentánea. Pero si una foto resulta que tiene imán, pasás al frente. Lo saben todos. ¿Cómo no se dan cuenta los giles? No tienen ambiciones...
Y apunta, y tira. Las cosas pueden ser graves, él lo sabe bien. Pero no cuando hay palabras adecuadas que las explican. ¿No escuchó decir "a éstos se la damos"? ¿No dijo alguien por ahí, cerca suyo, "lo que haya que quemar, lo quemamos"? ¿No expuso el gordo del tatuaje la clara convicción de "a ése dejámelo a mí", y el delegado general, ese mismo, no lanzó ufano unos conceptos fabulosos, "son troskos", "a los bichitos colorados los servimos"? ¡Qué palabras! Las había escuchado antes, pero ahora se las decían con ganas. Había urgencia y sentido. Cómo refulgen esos dichos. Troskos. Bien pronunciados, como la pronuncian los muchachos, como en un exorcizo o un ritual de inmolación, ¿cómo va a ser un problema encajarles un estocada, un cohetazo? Bichitos colorados... hasta es tierna esta expresión, pero sabemos lo que quiere decir; si los taladramos, nadie se preocupa... si ya nacen despreciados en el propio idioma. Los que hablan son nuestros sabios del estruje y el aporreo; el pibe del tattoo, el delegado que hace reír cada vez que dice "zurdaje", y lo dice cada dos por tres; el entablillado que la ligó en una batahola la semana pasada; un correveidile que va de la seccional al club, del club al taller, trayendo órdenes y habladurías. A veces confunde unas y otras. Le habrán dicho que esa confusión es necesaria, que nunca hay que decir las cosas pesadas claramente. Los que hablan, francamente, parecen que balbucean, sólo dicen grandes metáforas, "los corremos y los reventamos". Pero hay que saberlas interpretar bien.
Y apunta, y tira. Hay que saber interpretar, es un arte. El es el mejor y debe demostrarlo. Un trabajo como cualquier otro. Pero profesional. Desarmar la heladera. Manejar el chumbo. No ser aburrido, eso también es bueno. ¿Y la policía? Deja hacer. Neutrales, pibe, neutrales en el conflicto social. Ya se van retirando los tercerizados. ¡Qué palabreja! Y nuestros muchachos, dueños de la escena, como soldados de Napoleón en las estepas, desfilando por las vías. Pero falta algo, algo que se venía cantando y que los maricones no saben leer. Leer, sí. Interpretar. Como quien dice, leer un partido de fútbol. Leer la situación, ésta en la que corremos a los zurditos. Sí, tiren piedras nomás. Acá va lo nuestro. ¡Fuegos artificiales para todo el mundo! Es mi interpretación selecta, mi hermenéutica que lo aclara todo, y no va al aire ni a las patas. Al centro, donde más duele. Y luego, volver al taller. Ufano. Santo Remedio de Escalada. Somos lo mejor; ya no pueden negar un empleo, lo han prometido. ¡Si les dimos de lleno! Fetén, fetén. Dicho en broma y en serio. Los capos saben lo que quieren. El trabajo ya está hecho, de primera. ¡Cómo corrían después de los chumbazos! Iba en serio. El trabajo consiste en interpretar bien, darles un moño a las cosas para que empiecen bien y terminen mejor. Y los capos... satisfechos.
Pues bien, dudamos en meternos en la conciencia del asesino, de este o de cualquier asesino. ¿Quién ha tirado? Hay un momento en que apretar el gatillo implica que toda una trama social sostiene ese acto tan definitivo y sutil que es apenas una presión, una mínima curvatura del dedo. Pero hay maquinarias detrás. No sabemos si esta descripción alcanza para decir de qué se trata. Lo que aquí imaginamos surge de las crónicas periodísticas y no lo escribimos para incriminar a nadie en especial, sino para que surja el culpable, los culpables, y la urdimbre que los rodea y constituye. Menciono algunas cuestiones relacionadas: no pensamos que el disparo o los disparos hayan salido de los pliegues internos del Estado. No pensamos que se haya "tercerizado la represión", lo que significaría también que el tirador hubiera sido designado por el Estado o estuviera vinculado con él. Definir bien la situación es un paso para desentrañarla jurídica, social y políticamente. En cambio, pensamos que el disparo sale de una parte de la historia nacional, su parte turbia, irresuelta, espesa de oscuros tráficos y negocios. Esclarecerla, desmontarla, es obra de la Justicia y de un sentido renovado del vivir común, la política y el sentimiento colectivo. Sale el disparo, también, de ciertas conversaciones, de terminologías aciagas, de años y años en que tantos y tantos han consultado el diccionario del desprecio, de los prejuicios de una dirigencia sindical que sostiene intereses cifrados, que a veces dicen palabras venerables, pero son sonidos huecos tras los cuales sólo hay una gavilla. En ella, una mezcla de historia reventada y de aciaga fatalidad va fabricando un asesino.
Hay entre nosotros muchos temas pendientes. Este reviste la categoría de principal y urgente. Cada época tuvo su mensura de gravedad y confines ultrajados. Los 30 mil desaparecidos son la evidencia, en la lengua, en el sentido jurídico y en el pensar colectivo, de un modo explícito de gravedad. Invocarlos hace a la salvaguarda de la existencia social y política de una comunidad. Otra mensura proviene de los nombres de Kosteki y Santillán. En un caso son cifras visibles con miles de rostros detrás. En el otro, dos rostros visibles con cifras invisibles detrás. Cada época tiene su marca de peligro y sentido de la violentación de límites.
Ahora eso lo establece Mariano Ferreyra, que en la tragedia es nombre y número individual. Sabemos algo de él; es poco. Han hablado sus compañeros de militancia, su hermano; su madre, apenas. Una vida popular, una esperanza de cambio, una militancia estricta, suburbana. Es uno de los rostros que vemos pasar en el cortejo sangriento de la vida argentina. Perteneció a un compromiso militante, a un partido clásico de la izquierda del país, a una interpretación de los hechos que de repente reculan sobre sí mismos, brutalmente y sin proporciones, mostrando que encerraban un latente retoño criminal. También pertenece a una historia de la juventud argentina, de las militancias sociales y del via crucis del pueblo, en la medida en que esa noción está siempre detrás de nosotros y siempre –impalpable, etérea, demorada– en permanente reconstitución. Y también más allá, luego de nosotros. Este chico asesinado, este militante entre los miles y miles de militantes que hay en el país, espera y nos espera. Es uno de los rostros actuales que se ven pasar, fantasmales, en el reclamo de resarcimientos, ante lo injusto y lo bárbaro. No podemos quedarnos tranquilos.


* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.



 



__________ Informaci�n de NOD32, revisi�n 5624 (20101116) __________

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domingo, 21 de noviembre de 2010

[lecturayformacion] excelente nota del pagina sobre haiti

 

 

EL MUNDO › ESCENARIO

No estamos en Haití

 

 Por Santiago O'Donnell

No estamos en Haití y es bastante difícil imaginarse tanta miseria. Aun después de escuchar mil veces que es el país más pobre del hemisferio occidental, que un cuarto de la población vive con menos de un dólar por día, que nada crece en su tierra estéril, que no hay minas, que no hay industria, que no hay Estado, que casi no hay por dónde empezar. Encima de eso terremoto, cólera y elecciones el domingo que viene.

El domingo hay elecciones y Aristide las mira por tevé. Desde que fue derrocado en el 2004 los cascos azules de Naciones Unidas ocupan militarmente al país bajo el mando en el terreno de Brasil y el comando estratégico de Estados Unidos, operación en la que participan varios países de la región, incluida la Argentina. Al amparo de este poder René Préval cumple cinco años olvidables en el gobierno y el Consejo Electoral mantienen proscripto al movimiento Famni Lavalas, la principal fuerza política del país, y en el exilio en Sudáfrica a su líder, al cura salesiano tercermundista y dos veces presidente constitucional Jean-Bertrand Aristide.
"El gobierno y el Consejo Electoral no tienen ninguna intención de organizar elecciones libre, justas y democráticas, no quieren una elección, quieren una selección", se quejó esta semana Aristide desde Johannesburgo en una entrevista con el cineasta Nicolas Rossier. "Excluyeron a Fanmi Lavalas, que es el partido mayoritario. Es como si en Estados Unidos se organizaran elecciones sin el Partido Demócrata."
Entre los 19 candidatos presidenciales en Haití están los sospechosos de siempre, miembros de la clase alta afincada en Washington y Miami, con escasa o nula representatividad, antiguos compañeros de aventuras de los militares golpistas, ahora conchabados por las fuerzas de ocupación, siempre cerca de la torta. La favorita es Mirlanda Manigat, esposa del ex presidente Leslie Manigat, a quien los militares dejaron gobernar cuatro meses en 1988. Educada en Francia, profesora de Derecho Constitucional, vicerectora de una universidad haitiana, se presenta ante la prensa internacional como representante del centroizquierda moderado de la región, y se identifica con las políticas de Lula. La revista Time la colma de elogios en un artículo titulado "La mujer que sería la próxima presidenta de Haití". Es fácil ver por qué gusta en Estados Unidos, Europa y Brasil. Segundo en las encuestas marcha el candidato del presidente Préval, el ingeniero Jude Celestin. La principal promesa de campaña de Celestin es permitir la vuelta de Aristide. Tercero marcha un cantante de musica pop, Michel "Sweet Micky" Martelly, no confundirlo con el rapero Wyclef Jean, que fue descalificado porque nunca residió en Haití.
En cambio, las razones para excluir a Aristide y su partido no parecen tan claras. Un miembro del comité electoral, organismo financiado por ONG francesas y estadounidenses, dio la siguiente explicación: "No puede venir porque habrá actos de violencia".
Aristide llegó al poder por primera vez en 1991, tras las primeras elecciones libres que tuvo Haití desde la caída de los Duvalier. Sacó el 67 por ciento de los votos. Lavalas, "el torrente" en créole, barría el país. El día que ganó Aristide sus simpatizantes bailaron sobre los escombros de lo había sido la tumba de "Papa Doc" Duvalier en un cementerio de Puerto Príncipe. Por primera vez desde la revolución esclavista que le dio la libertad a Haití en 1804, un hombre del pueblo, de las masas, llegaba al poder. Al Vaticano nunca le gustaron su apego al marxismo y su coqueteo con el vudú, fue expulsado de la orden de los salesianos en 1988. A Estados Unidos le molestaba su prédica antiimperialista, pero eran tiempos de Bill Clinton, el muro había caído, y Washington anunciaba una nueva política de no permitir golpes de Estado en la región. Por eso cuando un general gorila y narco volteó a Aristide en 1991, Estados Unidos se puso al frente de una campaña internacional para reinstalarlo. Aristide eventualmente volvió a la presidencia en 1994 y pudo terminar su mandato en 1995. Dejó pasar un turno como manda la Constitución y volvió a ganar en el 2000, pero esta vez las cosas fueron distintas. Gobernaba Bush hijo y Bush hijo no se tragó el acercamiento entre el ex cura y el venezolano Hugo Chávez ni que Haití reiniciara relaciones diplomáticas con Cuba. Entonces le cortó la ayuda externa y le frenó préstamos en el BID. Para un país que depende casi exclusivamente de la ayuda externa y cuyo principal donante es Estados Unidos, el boicot equivalía a una sentencia de muerte. Con bandas armadas pro y anti Aristide controlando las calles, el gobierno del sacerdote no pudo controlar la corrupción rampante como había prometido, ni poner en práctica ninguna estrategia de desarrollo. El grupo paramilitar Fraph, sucesores de los tonton macutes de Duvalier, incentivado por la CIA, golpeaba al régimen a machetazo limpio, llamando a la insurrección. Y llegaron el caos y la insurrección armada. En el 2004 los rebeldes tomaron Cap Haitien, la segunda ciudad del país, y marcharon sobre Puerto Príncipe. Fue entonces cuando militares estadounidenses subieron a Aristide a un avión y lo mandaron a Sudáfrica, en donde permanece desde entonces en una especie de prisión domiciliaria ampliada, ya que puede viajar por Sudáfrica, pero no puede salir del país porque le retuvieron sus pasaportes.
Muchas cosas se dijeron entonces de Aristide: que estaba medio loco, que decidía sus políticas en rituales vudú, que mandó matar a mucha gente. Pero nunca fue juzgado por esos presuntos crímenes. Para frenar a los rebeldes y ocupar el vacío de poder, en vez de invadir, Washington mandó a los Cascos Azules. Brasil y sus socios del Mercosur aceptaron el desafío de ponerles cuerpos a esos cascos.
El resto es historia reciente. Terremoto 7.0, gran campaña internacional. El ejército estadounidense asume el manejo de la reconstrucción, controla la entrada de personas y bienes. Un millón y medio de haitianos viviendo en carpas comunitarias. Un universo de ONG repartiendo lo que hay y haciendo de Estado.
Huracán Tomás a principios de mes. Diez mil haitianos más pierden su vivienda. Con la crecida de agua estalla una epidemia de cólera traída por los cascos azules nepaleses desde Asia central y diseminada entre los basurales de Cité Solei, y las demás villas miseria de la capital. Mil muertos, veinticinco mil infectados, un cuarto de millón en riesgo. Campañas en los medios masivos que sirven de muy poco porque millones de haitianos no tienen acceso a los medios masivos. Muchos haitianos pobres desconfían de los hospitales, creen que ahí los van a matar, y sólo llevan al enfermo de última, cuando su estado ya es irreversible, se quejan los voluntarios de la Cruz Roja.
Mientras tanto, en los últimos días se registró una ola de ataques a cuarteles de Cascos Azules supuestamente motivados por el enojo en contra de los soldados nepaleses. Al menos dos manifestantes murieron y seis soldados de la ONU resultaron heridos. Para el guatemalteco Edmund Mulet, jefe de misión de la ONU en Haití, los ataques no son espontáneos. "Los alborotadores tradicionales, ex FAHD (miembros del Ejército haitiano), ciertos políticos, figuras criminales, grupos opuestos a las elecciones, están detrás de estos incidentes. La epidemia de cólera les cayó como una buena oportunidad para crear esta situación", declaró Mulet, el hombre a cargo de los 12.000 efectivos de la ONU que ocupan el país. Mulet no identificó a los supuestos instigadores. Algunos acusan a Aristide, otros dicen que es Préval es el que quiere postergar los comicios para posicionar mejor a su candidato. Otros dicen que la bronca popular es real, y que excede el problema sanitario.
Así es Haití en tiempos de cólera. Hay elecciones pero no son elecciones libres porque el principal candidato está desterrado y proscripto, y porque la principal fuerza política del país tampoco puede participar. En la Argentina tenemos una idea de cómo terminan esas historias.
El otro dato que surge claro es que sigue habiendo patio trasero para Estados Unidos. Ese patio trasero se achicó después de la Guerra Fría y ya no incluye a Sudamérica, pero sí a Centroamérica y el Caribe. Entonces Obama, o mejor dicho su subsecretario para la región, Arturo Valenzuela, volvió a aplicar en Haití la misma fórmula que había usado en Honduras el año pasado, cuando una asonada cívico-militar forzó la salida del presidente legítimo. En Honduras avaló elecciones bajo estado de sitio y con el presidente constitucional encerrado en la embajada brasileña. En Haití avaló elecciones con epidemia de cólera, con el partido mayoritario proscripto y con su líder semipreso en Sudáfrica.
O sea, lo importante es que haya elecciones, que se cumpla con la formalidad y lo demás lo vemos más adelante. No importa si las elecciones son ilegítimas y proscriptivas. Todo eso se arregla con la chapa de la ONU, de la OEA, o del propio Estados Unidos.
A esta altura no es que a Washington le moleste tanto que un cura marxista se haga cargo de lo que queda de Haití. Ya tolera a los sandinistas en Nicaragua y al Farabundo Martí en El Salvador. Y las potencias extranjeras, empezando por Estados Unidos, están tan metidas en Haití que ningún presidente podría sacarlas. Los que no quieren la vuelta de Aristide son los zánganos de la aristocracia haitiana con domicilio principal en Washington y Miami. Pero esa clase, que se hace llamar "elite", es a su vez la que monta el show electoral que sostiene la falsa democracia haitiana, y por eso sus deseos son escuchados. No es que Haití tenga una gran importancia estratégica para Estados Unidos o que Washington siga pendiente de la teoría del dominó. Haití tiene una importancia relativa en Washington porque es, junto a Sudáfrica, el país que más interesa al lobby y el movimiento político negro, en parte responsable por la llegada de Obama al poder. Entonces Obama manda plata, manda gente, manda a Bill Clinton y a Bush padre a repartir bolsas de comida.
Hay que reconocer que por lo menos en lo que Haití respecta Estados Unidos ha sido coherente con lo que hizo en Honduras. Distinta es la posición de Brasil y sus socios del Mercosur. El año pasado se la jugaron por la vuelta del líder hondureño derrocado, en cambio en Haití ponen sus fusiles al servicio de los golpistas.
"En el 2004, avanzamos hacia una democracia verdadera y ellos dijeron que no," analiza Aristide desde el exilio. "La minoría de Haití, la elite política y económica, les teme a las elecciones libres y justas, y sus aliados extranjeros tampoco quieren elecciones libres en Haití. Mientras se nieguen a respetar el derecho de cada ciudadano a participar en elecciones justas, libres y democráticas, no van a resolver el problema."
Qué racha la de Haití. Qué castigo para los herederos de la gloriosa rebelión esclavista. Treinta y dos golpes de estado y contando. Invasiones de España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Naciones Unidas. Primero la esclavitud, después la miseria, después los Duvalier, después el terremoto, después el cólera y ahora esto. No estamos en Haití y cuesta imaginar tanta desgracia. Lo vemos desde afuera, igual que Aristide.

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Actividad reciente:
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viernes, 19 de noviembre de 2010

[lecturayformacion] III Encuentro Continental del Pueblo Guarani

 


 
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> >>> Estimados/Estimadas:
> >>> Comparto con Ustedes información referida al III Encuentro Continental
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> >>> Un abrazo afectuoso a cada uno de Ustedes.
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> >>> Javier Rodas
> >> Para difundir
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